29 mayo 2015

Sequías, trasvases y normalidad



En el maremágnum electoral que nos ha ocupado durante las últimas semanas, han pasado totalmente desapercibidas dos cuestiones que, si embargo, han tenido y tienen una importancia capital desde el punto de vista de la vertebración territorial de este país (antes llamado España).

La primera de las cuestiones es que ha sido necesario declarar el estado de sequía en dos de las demarcaciones hidrográficas en las que estamos organizados (concretamente las del Júcar y Segura).

22 mayo 2015

Mirada 14. Obras, naturaleza ...

La nueva mirada que hoy publicamos reflexiona sobre el encaje de las obras del hombre sobre la naturaleza y lo relativo de su capacidad de modificarla a largo plazo. A veces nos creemos con más poderío que el que realmente nos ha sido asignado en ese reparto de roles

14. La Serena y el cambio climático


Mis recuerdos de la década de los 80 y los inicios de 1990, cuando se está construyendo la presa de La Serena, la mayor de la península ibérica en esos momentos (luego es superada por la portuguesa de Alqueva, también sobre la misma cuenca hidrográfica del Guadiana), son muchos y se me agolpan, algunos nítidamente, otros de forma más vaga, porque durante la fase constructiva fui a visitarla varias veces, ya que solía pescar con caña en los embalses de Orellana y Zújar.

Ahora bien, una de las dudas que me más me asaltaba, tras oir las críticas de algunos ecologistas (que luego repitieron con más intensidad en la ejecución de las obras del Alqueva), era que si verdaderamente se iría a llenar alguna vez un embalse cuya capacidad prevista era superior a los 3.000 Hm3.

15 mayo 2015

En la bicicleta del blondín. Por Jorge Soubrier


O del andarivel que dicen los ingenieros más clásicos, ya que lo de blondín ni siquiera lo consideran en el DRAE. En la construcción de la presa de La Serena consistía en una rampa inclinada de casi 200 metros de longitud magníficamente anclada al macizo rocoso, con dos carros que se movían sobre un carril en el cerro de la margen derecha y un punto fijo sobre una enorme torre metálica situado en lo más alto del cerro del estribo izquierdo. Unos cables los unían para cargar los cazos de hormigón y llevarlos con gran precisión y rapidez al bloque que lo demandaba. Los dos cables, los dos cazos (unas 20 Tm cada uno), trabajaban continuamente, 24 horas al día y colocando el hormigón, poco más de un millón de metros cúbicos, en poco más de un año. Pocos años antes se habían hecho más de 40 sondeos con extracción de testigo continuo y muchos otros estudios hasta la redacción del proyecto. Y antes trabajaron decenas de personas otros dos años preparando todas las instalaciones que permitirían levantar la presa. La administración, la CHG, había logrado colar a Choni, mi cuñada, de espía, de Secretaria del Director Gerente y del Jefe de Obras sin que ellos lo supieran (no fue así pero lo llegaron a pensar).

07 marzo 2015

A vueltas con la crecida del Ebro


En las comunicaciones que se han publicado en el blog en estos días, he estado tentado de utilizar la palabra tragedia para describir lo que hubiera ocurrido sin la óptima gestión de desembalse de las presas (pocas) situadas aguas arriba del tramo medio del Ebro, en el que se encuentra Zaragoza. Veo que algunos medios de comunicación sí la han utilizado. En cualquier caso, los cuantiosos daños causado por una avenida de 2.500 m3/seg no son los mismos que los que produce una con 600 – 800 m3/seg más. 

06 marzo 2015

Inteligencia, sí; cemento, también




Al hilo del debate de moda estos días sobre las medidas que se podrían haber adoptado  para haber reducido los efectos de la crecida del Ebro, la opinión sobre la inevitabilidad  y la escala sobrehumana de estos fenómenos, asociado a la imposibilidad de domeñar los ríos y ciertas intervenciones contraponiendo el uso de técnicas humanas para domesticar a la naturaleza (¡ese grito de “cemento no, inteligencia” que se ha oído en las redes sociales!) creo que cabe aportar algunas reflexiones.

05 marzo 2015

Crecida en el Ebro



Desde hace unos días es noticia en los medios de comunicación la crecida del río Ebro. Las imágenes son espectaculares y explican los daños que la crecida está produciendo a su paso por campos y ciudades. La antelación con que la Administración hidráulica, en este caso la Confederación Hidrográfica del Ebro, está avisando a Protección Civil y, en general, a los ciudadanos, a través de prensa, radio y TV,  ha reducido los efectos a daños materiales, relevantes, eso sí,  pero aminorados por la anticipación de medidas correctoras.