La nueva mirada es muy profunda e importante, porque
corresponde al que fue jefe de obra de la presa y por tanto es la persona más
identificada (junto con el proyectista) con la obra. Se aprecia el cariño, la
profesionalidad y el orgullo de haber intervenido en el proceso, pero al final
del artículo también se realizan otras sustanciosas aportaciones.
Se acompaña también una mirada muy limpia, porque corresponde a los ojos de
un niño de la época y nos recuerda que la forma en cómo se perciben las cosas
tiene mucho que ver con la edad. También desvela cómo se solventaban algunas
“dificultades logísticas”.
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