Hoy estrenamos las colaboraciones que, para conmemorar los 25 años de explotación de La Serena, hemos pedido a diversas personas.
La intención es obtener una imagen caleidoscópica que recoja impresiones personales sobre la obra y su entorno ( geográfico y temporal). Veinticinco años es la mitad del periodo de amortización “técnica” de una obra hidráulica, pero también el tiempo de renovación de una generación.
Por ello, nos preguntamos si la mirada que hoy realicemos sobre lo que construimos nos devolverá al balance esperado, o si por las rendijas del tiempo se habrán filtrado distorsiones.
Para empezar este bello artículo de Jorge Soubrier.Como geólogo, para él veinticinco años es algo tan fugaz como el aleteo de un colibrí y en el artículo evoca el entorno donde se sitúa el embalse.
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